Retoque fotográfico… ¿necesidad, arte o manipulación innecesaria?

               Llamémoslo como más nos guste: retoque fotográfico, retoque digital, edición de imágenes, post-producción…

               La manipulación digital de imágenes está ahí, fotógrafos y diseñadores nos vemos en la necesidad de manipular nuestras imágenes de una forma u otra desde el momento en que las tomamos al de presentarlas al público, lo que indudablemente se ha convertido en un fenómeno aceptado, conocido y masificado.

               Pero no pensemos que el retoque fotográfico es una actividad reciente y nacida como consecuencia de los avances tecnológicos propios de nuestro tiempo, para los escépticos decir que esta actividad es tan antigua como la propia fotografía y es en este punto en donde comenzaré a narrar un poco sobre ello.

               En un artículo anterior ya hablé sobre Daguerre y su invento, el "daguerrotipo”. Un invento que se presentó ante la Academia de la Ciencia Francesa como algo casi milagroso, por el cual la mismísima realidad podía ser capturada rápidamente y sin mayor esfuerzo que el de unos pocos conocimiento técnicos. La realidad quedaba convertida en una sutil imagen que reposaba sobre una delgada plancha de metal y que causaba admiración entre aquellos que tan sólo y hasta ese momento estaban acostumbrados a admirar dibujos y grabados.

               Este producto de la ciencia comenzó siendo muy caro y por tanto privativo de algunos sectores acomodados. Ricos y burgueses del siglo XIX  que vieron en la fotografía la posibilidad de inmortalizarse en un retrato de una manera rápida y realista, características ausentes en la pintura. También los permitió conocer lugares que estaban mucho más allá de sus hogares y hacerlo de una manera cómoda como lo eran los sillones de sus salones o de sus selectos club sociales.

               Pero el daguerrotipo no era perfecto y es aquí en donde tenemos el quiz de la cuestión.

               Con el daguerrotipo se lograba obtener únicamente una imagen en blanco y negro, sin embargo el retrato pictórico brillaba a todo color, color que era algo reclamado tanto en los retratos como en los paisajes admirados por esta burguesía selecta.

               Por otro lado, las largas horas de exposición necesarias para impresionar la placa del daguerrotipo requerían la presencia de ingeniosos dispositivos para mantener rígidos los cuerpos de los retratados y evitar que estos salieran movidos. Pero al final los ojos salían nebulosos y faltos de definición como producto del movimiento involuntario de las pestañas.

               Tampoco nos vamos a olvidar de las mujeres y de su coquetería femenina. ¿Quién no quiere ser bella y joven eternamente?, incluso más de lo que realmente se es… La pintura podía embellecer a voluntad y sin embargo la fotografía mostraba más o menos la cruda realidad.

               Fue así como muchos estudios fotográficos de renombre, como por ejemplo los fotógrafos Nadar o Napoleón Sarony entre otros, comenzaron a emplear artistas que habían quedado sin trabajo por el auge de la fotografía (reconversión de artes…) y los ocuparon para retocar manualmente a golpe de pincel y pigmentos las imágenes obtenidas en el estudio y de esa manera satisfacer las crecientes demandas del mercado. A estos artistas se les dio el nombre de “coloristas”.

               Solían retorcarse las imperfecciones de la piel, los defectos de las placas fotográficas, se agregaban sombras o luces para mejorar ciertos defectos de iluminación creando el efecto que retratistas célebres como Adam-Salomon llamaron “Iluminación Rembrandt”, incluso a los militares de alto cargo se les coloreaba en oro sus insignias militares.

               Se agregaban manualmente personas y animales en aquellas desérticas y despobladas calles que se mostraban en las placas como consecuencia de los largos tiempos de exposición requeridos para la toma.

               En el año 1855, se realizó por primera vez en la Exposición Universal de París la exhibición de una fotografía enteramente retocada a mano. Obra del fotógrafo alemán Franz Hanfstaengl, quién mostró un negativo retocado junto con una copia que mostraba el antes y el después, suscitando más de una controversia y separando definitivamente de la fotografía el status de reflejo de lo real. Este hecho, indudablemente, marcó el inicio de una nueva época para la fotografía.

               Y a modo de ejemplo de lo que aquí narro, bajo éstas líneas se puede observar una imagen tal y como fue recogida por mi cámara, la misma escena que encabeza éste artículo y que se muestra manipulada… Ustedes pueden opinar si es lícito o ilícito…si es necesario o si es arte.

 

 

 

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2 respuestas a “Retoque fotográfico… ¿necesidad, arte o manipulación innecesaria?”

  1. lo primero hola ,Jose . El titulo marca incluso mi comentario que vivan JUNTAS la mochila de la ragaza de la izquierda en el plomo en el encanto del gris, con un leve caminar,  y que viva  tambien, en los rojos en las intensidades y con su leve caminar .Una me lleva a mi profundidad la otra me saca de mis abismos. AMO LAS DOS MOCHILAS.

    1. Luis, por algo eres ARTE!, te has fijado en lo que más dificil de visionar… la chica que camina al fondo, la que da movimiento y energía a esta imagen.
      Un abrazo, llegando a casa tras una noche de rock’n’roll -pobre madrugar el de mañana-

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