NO PHOTO… o el día en que Peter Punk mató al mocito feliz

               Tengo mi blog muy abandonado, la falta de tiempo, la carga de trabajo, la intensidad de mi vida no deja demasiado tiempo para tantas cosas como debería de hacer y poner orden –algunas de ellas se están desordenando tanto que ya su equilibrio forma parte del misterio -.

               Hoy quiero aprovechar unos minutos de reflexión para contaros el porqué no me hago fotografías con los artistas a los que suelo fotografiar y a su vez el porqué evito en lo posible el hacer fotografías a los fans con ellos, es decir el típico posado, mocito feliz o como lo queráis definir.

               Bueno, voy a ir al grano para que esto sea lo más breve y comprensible posible:

               1.- LOS ARTISTAS Y YO:

               Siempre que estoy en un concierto, en una obra de teatro, en una actuación de la clase que sea mi máxima es la siguiente: “Se debe respetar sobre todas las cosas al artista porque está ofreciendo un espectáculo a otros – el público -. Se debe respetar al público porque ha pagado una entrada para ver el espectáculo”.

               En muchas de las ocasiones para el artista soy un desconocido, una persona armada con una cámara de fotos que va introducirse en su actuación y a vigilar sus movimientos para con más o menos destreza conseguir unas buenas (o no tan buenas) imágenes representativas de su espectáculo.

               ¿Si soy un desconocido, de qué me sirve una fotografía con él?. De nada!. Para mí una fotografía con otra persona es un vínculo de afecto, por lo tanto únicamente me hago fotografías con personas con las que mantengo vínculos afectivos.

               En otras ocasiones los artistas son ya conocidos por las repetidas veces en las que nos vamos cruzando en los escenarios o incluso durante la jornada que hemos compartido hemos notado un feeling, un buen rollo, un status de cordialidad (esto en ocasiones ocurre) y en ese caso no me las hago por la siguiente causa: RESPETO, sí respeto…, un artista no deja de ser un trabajador. En mi trabajo no me gustaría que me interrumpieran continuamente para hacerme una fotografía con brazo sobre el hombro y aún me gustaría menos que tras lanzarme de un escenario, exhausto por el esfuerzo de un trabajo me abordaran para brazo sobre hombro retratarme en un instante en el que  necesito descanso.

               ¿Entendéis mi postura?, ¿pensáis que queda claramente justificada mi decisión?. Esta claro que no quiero trofeos de caza que colgar en la pantalla de un ordenador – no creo que nadie imprima la fotografía que se hizo con el artista Paquito y la lleve en su cartera junto a la de sus hijos o la ponga en el mueble del salón junto a la de la boda de sus padres-.

 

               2.- LOS ARTISTAS Y EL PÚBLICO:

               Aquí la decisión es más fácil. La cámara es mía, tengo derecho a decidir como la uso. Ese derecho únicamente queda suspendido cuando existe un compromiso de otra naturaleza.

 

               P.d-. ¿Qué si tengo alguna fotografía con artistas?, pues SI, corresponden a otros tiempos o existe un vínculo con ellos, ese vínculo del que ha hablado antes y en ese caso la fotografía no es junto al artista Paquito, sino junto al colega, amigo, conocido o como se deba de llamar… Paquito.

               En definitiva, no me gusta el paripé ni el mocito feliz…

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