By J.Manuel -elreylagarton- 21 septiembre, 2020 In Blanco y Negro, Fotografía Documental, Fotografía Social, Fotógrafos, Retrato

EL ASOMBROSO MUNDO DE LA IMPERFECCIÓN: DIANE ARBUS Y LOS FREAKS

Una de las cosas que más me preocupa en cuanto a la formación como fotógrafo es encontrarme con una escuela de fotografía cuya meta es enseñar a hacer fotografías perfectas. Sistemáticamente la rechazo, no creo en la perfección, un mundo perfecto de existir, que no ocurre así, sería tremendamente insulso.

La perfección en una fotografía es sinónimo de mentira y de aburrimiento, de ambas partes a proporciones iguales. La vida es imperfecta y las fotografías han de mostrar vida, quizás han de ir un poco más allá y mostrar también intenciones, pero sin duda han de ser imperfectas para lograr ganar nuestra atención.

En una sesión de fotografía entra en la lógica el realizar más de 100 disparos y luego en la primera criba, la criba de la selección y que se denomina edición, realizamos los descartes dejando en un principio menos de la mitad y a estas seleccionadas las volvemos a pasar por la criba, esta vez con un poco más de rigor, seleccionando de ellas otro puñadito de fotogramas y realizaremos esta acción las veces que sea necesario hasta que según nuestro criterio nos queden únicamente las mejores que no serán más que un puñado de ellas y que pasarán al siguiente de los procesos:

Si hemos realizado las tomas con film, algo que los clásicos gustamos de hacer, este puñado pasará a la ampliadora y de ahí a su fijación en papel mediante la química.

Plancha negativos by Diane Arbus
Plancha de negativos by Diane Arbus lista para ser editada y elegir las tomas más correctas

Si las tomas han sido realizadas con cámara digital, lo más habitual en estos momentos, entonces estás imágenes pasarán por uno o varios programas de revelado informático en donde se manipularán lo necesario (y a ser posible lo imprescindible) para darlas la forma concreta en que queremos mostrarlas posteriormente.

Este es el proceso que se conoce como revelado digital y postproducción, etapa inmediatamente anterior a la impresión.

Así que si en alguna ocasión os animáis a inscribiros en una escuela de fotografía recordar que “la fotografía no solo consiste en comprarse la mejor cámara que nos podamos permitir, aprender a manejarla, hacer fotos y revelarlas lo mejor posible. Esto solo será la parte técnica. Pero si realmente queremos aprender en que consiste esto de hacer fotos necesitamos conocer la esencia y ser capaces de leer imágenes de la misma forma en que intentamos comprender un texto”.

En mi idilio con la fotografía menos del 10% es la parte que ocupo en fotografiar, siendo el más del 90% restante la parte que dispongo en el visionado y la investigación de obras fotográficas. Curiosamente a medida que voy cumpliendo edad disminuye la parte dedicada a fotografiar y aumenta la parte dedicada al visionado e investigación y sin embargo me siento tan enamorado e ilusionado por la fotografía como la primera vez que llevé una cámara frente a mi cara.

En definitiva, decidiros por una escuela en la que el visionado de la obra de otros sea la parte fundamental del aprendizaje, en la que el profesor no sea el único protagonista. Creedme si os digo que la técnica es sencilla, pero lo fundamental es el aprendizaje de la lectura, el encontrar el mensaje y el misterio que bajo una fotografía imperfecta el autor haya dejado.

Y hablando de lo imperfecto, me vienen a la mente “Los Freaks” en los que se centró el trabajo de la fotógrafa estadounidense Diane Arbus, que elegía sus retratos de entre una verdadera corte de personas marginales y grupos discriminados: enanos, extraños gemelos, travestis, mendigos, drogadictos, obesos, enfermos mentales, gigantes, fenómenos de circo, nudistas, prostitutas, bailarinas de striptease y así hasta un largo etcétera de “seres imperfectos” a ojos de la fotógrafa.

Photo by Diane Arbus

Diane Arbus se veía atraída por este mundo imperfecto de seres marginales debido a su condición de persona totalmente protegida que se había codeado con lo más elitista de New York en los años de la Gran Depresión y opinaba que había cosas y gente que no existían si no las fotografiaba, y gracias a ese afán de descubrimiento pudieron ver la luz.

Según sus propias palabras: “Freaks ha sido lo que más he fotografiado, fue una de las primeras cosas que fotografié y ha sido terriblemente motivador. Simplemente, solía adorarlos. Aún adoro a algunos de ellos. Con ello no quiero decir que sean mis mejores amigos, ellos me han hecho sentir una mezcla de vergüenza, temor y asombro. Como esa persona que en un cuento de hadas te detiene y te exige que resuelvas un acertijo. La mayoría de la gente se pasa su vida temiendo pasar por una experiencia traumática. Los “Freaks” nacieron con sus traumas. Ellos ya han pasado su prueba”.

En sus fotografías de “Freaks” estos siempre miran directamente a la cámara y son iluminados siempre con un flash directo o con otro tipo de iluminación directa reforzado por el formato cuadrado de las fotografías con la finalidad de revelar sus defectos, su tensión, su fuerza y de este modo generar en el espectador “temor, vergüenza y provocación”.

Diane Arbus fue una fotógrafa que persiguió sentirse viva a lo largo de toda su carrera. Su vida osciló entre una honda depresión y la necesidad de vivir en un constante estado de euforia y al final su existencia se convirtió en un proceso autodestructivo que finalizó con su suicidio y convirtiéndola en la gran artista triste que siempre había soñado ser.

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Todas las fotografías de este artículo su autoría corresponde a Diane Arbus

© Copyright: All rights are reserved – Derechos reservados.
Do not use, copy or edit any of my photographs without my permission.
No usar, copiar ni editar ninguna de mis fotografías sin mi autorización.

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