JEAN-MICHEL JARRE in LÍEBANA

Jean-Michel Jarre suele referirse al lugar que ocupa en el escenario como "su cocina", por ser precisamente el lugar de donde sale cocinada su música.
He de confesarme que no he sido nunca un apasionado de la música electrónica, siempre preferí más el guitarreo del rock o incluso los ritmos pop de los 80-90, sin embargo, y creo que como todo amante de la música, he disfrutado en muchas ocasiones (sobre todo décadas atrás) con los ritmos y composiciones de este artista que siempre me ha parecido que tiene el poder de abstraerme y llevarme de un confín al otro del universo -algo que también me ocurre en cierta medida con Mike Oldfield.
Lo que nunca me llegué a imaginar fue el que presenciaría un concierto de él (de Mike Oldfield ya lo había hecho), solo el pensarlo me parecía algo lejano, improbable o sencillamente imposible. Pues esto ocurrió y con él aún situaciones que me resultarían más lejanas, improbables o sencillamente imposibles y voy a citarlas escuetamente:
– VIVIR (con mayúsculas) su concierto
– Estar presente en el ensayo general
– Compartir hotel
– Sonreírnos varias veces
– Saludarle con amabilidad
– Extender mi mano hacía la suya para saludar
– Recibir su mano hacía la mía para saludarme…
 

No sé a quién debo de dar las gracias (o quizás sí), solo repito lo que ya dijo Rosendo: "Prometo estarte agradecido", se llame fortuna, casualidad… o tenga varios nombres de persona.

Y oígan, todo esto sucedió en Líebana, en las montañas más esbeltas de Cantabria…

La fotografía de cabezera y como homenaje hacía el artista, muestra los "vapores de la cocina" inundan la escena y el cocinero entre fogones dirige el plato que 6000 almas pudimos degustar (un cumpleaños para un artista de esta índole)…

En mi reproductor en este momento suena Oxygen II…

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